Little Glass Folk
Aún en las alturas hace calor. Veo los campos y las montañas e imagino el aire pesado, allá abajo, corriendo entre los pueblos hechos todos de madera, a las orillas de los bosques y los ríos. Los veo y sigo con los ojos y oigo instrumentos hechos de maderas olorosas, mucho tiempo guardados en cofres de reyes o en cofres de ladrones. El sol o la luna de la noche iluminan estos pueblos y todo eso puedo verlo desde aquí. Y me complace: La dulzura, la inteligencia, los escalofríos de las historias de amor y los muslos suaves y los besos tiernos. Todos acampan, todos viven momentáneamente entre la madera, sonora también, de las casas, siempre llenas de tierra y de leyendas y de seres brillantes, antiguos...<a class="continue-reading-sm" href="https://www.diariodeunchicotrabajador.com/2009/09/little-glass-folk/"/>sigue leyendo</a>
Aún en las alturas hace calor. Veo los campos y las montañas e imagino el aire pesado, allá abajo, corriendo entre los pueblos hechos todos de madera, a las orillas de los bosques y los ríos. Los veo y oigo instrumentos hechos de maderas olorosas, mucho tiempo guardados en cofres de reyes o en cofres de ladrones. El sol del día o la luna de la noche iluminan estos pueblos y todo eso puedo verlo desde aquí. Y me complace: La dulzura, la inteligencia, los escalofríos de las historias de amor y los muslos suaves y los besos tiernos. Todos acampan, todos viven momentáneamente entre la madera, sonora también, de las casas siempre llenas de tierra y de leyendas y de seres brillantes, antiguos.
Pero pronto, también desde las alturas, veo a esos seres blancos, esqueléticos, casi transparente y pequeños, y también veo a los humanos, con rostros hermosos, de marfil, con cabelleras rojas perfumadas, saliendo de las casitas de maderas y desfilando contentos hacía el bosque. Marchan acompasados, iluminados por la luz de la luna o del sol del día. Brillan, marchando a hacía el amor del mundo.
En la canción de la semana Littlet Glass Flok, de Anoushka Shankar.