R.A. del Perreo

Diccionario del Perreo · Las 149 palabras

Sandungueo

PRsust. m.

Estilo de baile sensual de movimientos de cadera con cadencia y gracia.

Gracia y soltura naturales que posee una persona al bailar.

Origen

Este palabreo tiene la visa de dos continentes, una historia de callejón y barco. La teoría que más rifa es que nació en el caló de los gitanos de España, que la sandunga era puro salero, esa gracia pa moverse que te sale del alma, luego se trepó a un barco y en el Caribe se juntó con el calor de África. Dicen que es una mezcla del ndungu (pimienta) del Congo con la sal de los españoles. ¡Sal y pimienta! Está a fuego la metáfora pal sabor del perreo, ¿no?

El manifiesto

El sandungueo no es el perreo; es su sabor. Es el cómo, no el qué. Es el flow con el que tu cuerpo le responde al dembow, la gracia con la que la gata baja hasta el piso y sube como si nada, dueña de la casa. Es la diferencia entre un meneo cualquiera y un ritual que enciende los corazones y los bichos y totas. El perreo es la acción, el bellaqueo es la calentura, pero el sandungueo es el saborico del movimiento, la autenticidad que no se puede comprar ni piratear.

¿Y cómo se usa?

La sandunga: Es “la gracia, el salero”. Es ese piquete que traes de fábrica. Cuando dices “Esa jeva tiene sandunga”, estás diciendo que tiene un sabor único. Sandunguear: Es la acción. Significa “ir de parranda” o “bailar”. Cuando tu combo te dice “Vamos a sandunguear”, te están invitando a romper la noche. Sandunguera: La corona. Es la persona que tiene esa gracia natural o que le mama el pariseo. Ser una sandunguera es llevar la fiesta en la sangre.

La primera sandunguera

Imagínate la escena, parce. Mucho antes del perreo y las bichotas, por allá en el 1847, en una calle de Andalucía, España. El aire huele a vino y a noche. En medio de un corillo, aparece ella: la sandunguera original. Mira, te dejo un cachito del primer palo donde se menciona a esta bellakísima chamaca. ¡Ay!, morena. Mi gitana no es viciosa, solo le gusta el fumar, el beber vino, y los naipes con caballeros jugar. ¡Ay!, morena. Vivan todas las morenas, viva su garbo y salero, y su talle sandunguero. Estos versos son de una antigua canción andaluza de 1847. Cada vez que una yal perrea hasta abajo, está invocando el espíritu de esa primera sandunguera. Su salecita, su tremenda forma de mover las chapas bien rico, mamisonga. ¡Ya ves, desde tiempos muy antaños se le metía duro al bellaqueo!

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