El cantante y el ciego
Hoy de camino en el metro para ver una presentación de danza contemporánea vi algo que me asombró: Un señor de unos sesenta o sesenta y cinco años cantaba una canción triste, que decía algo como que en la vida, si uno no tenía un amor, se caería con las esperanzas rotas. En dirección contraria otro señor... <a class="continue-reading-sm" href="https://www.diariodeunchicotrabajador.com/2009/02/el-cantante-y-el-ciego/">sigue leyendo</a>
Hoy de camino en el metro para ver una presentación de danza contemporánea vi algo que me asombró: Un señor de unos sesenta o sesenta y cinco años cantaba una canción triste, que decía algo como que en la vida, si uno no tenía un amor, se caería con las esperanzas rotas. En dirección contraria otro señor, más o menos de su edad pero completamente ciego, tropezaba con la personas; se abría paso diciendo: “estoy ciego, no puedo trabajar, por favor ayúdenme”. Apenas podía estirar la mano porque chocaba con la gente, tal vez no tenía mucha practica, se notaba la diferencia con los ciegos más experimentados que pasan de vagón en vagón sin contratiempos.
El señor ciego seguía caminando hacía el señor que cantaba sin darse cuenta que sus palabras tapaban su canción. Cuándo ya estaba más cerca el señor que cantaba se calló y dejó que el ciego hablara. Me puse algo nervioso, pensé que el cantante le reclamaría por no poner atención, no dejar que terminara y hablar al mismo tiempo que él; en lugar de eso él cantante, igual de pobre que él ciego, conmovido, se sacó una moneda de diez pesos de su bolsa y la puso en su mano. Después caminó en sentido contrario al ciego. Varias personas sacaron dinero de sus bolsillos y se lo dieron al cantante. Me gustó ver como funciona la vida. El cantante, aunque no tuviera y sin esperar nada, no se olvido de dar, y la vida, a cambio, no se olvido de darle también.