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El Aletz

Escritor. Aprendiz de boxeador.
Bellako onírico. Punk imaginal.

Blog 14 de junio · 6 min

La prosa del Transafricano

La prosa del Transafricano Recuerdo los días cuando abordaba trenes Cuando el dolor no dolía tanto Cuando todavía no se astillaba en mi pierna Entonces yo tenías los ojos manchados de sonidos De gotas de sudor y espuma de mar De sueños en forma de rocío y continentes La vitalidad emanaba de mi cuerpo rollizo…

La prosa del Transafricano

Recuerdo los días cuando abordaba trenes

Cuando el dolor no dolía tanto

Cuando todavía no se astillaba en mi pierna

Entonces yo tenías los ojos manchados de sonidos

De gotas de sudor y espuma de mar De sueños en forma de rocío y continentes

La vitalidad emanaba de mi cuerpo rollizo   temeroso

Como una corriente eléctrica Como las luces de las pensiones acariciando la noche

Abordé un tren pero antes de eso un barco

Cumplí años cuando llegué a Casablanca

Los celebré comiendo pollo barato y vagando por la aceras grises

Escuchando las preguntas de las prostitutas

Escribía en mi cuaderno Describía largamente las playas y a mí mismo tendido

Boca abajo sintiendo como el sol metía bajo mi piel

Los deseos y las tonterías de los jóvenes.

Viajé

El viaje duró un mes enteró.

Me reclinaba sobre mi asiento y veía la amarga noche

Perderse entre las manchas borrosas de la velocidad

Y escribía

Y pensaba en Mónica y me gustaba imaginar que era el amor de mi vida

Que algún día leería con sus ojos dorados

Lo que había en mi libreta de viaje y podría

Escuchar el ruido rompiente de las olas contra las piedras angulosas

En la playa paraíso a unos kilómetros de Asilah

Nunca pudo oírlo

En esa época tenía muchas ilusiones

Las ilusiones me llenaban de ruido y los ruidos fermentaban dentro de mí

Me azotaban y rompían

Me pedían más y más Entonces yo no podía más

Que querer tocar a todas las mujeres

Repasar mis ansias de artistas entre sus tetas y sus culos hechos de

de estrellas, de madrugadas vaporosas

O aún peor

Las ilusiones me hacían quererlas realmente

O imaginar que las quería y verlas a todas como a Mónica

A la decaida Margarita a quien mi amor rescataría de la tuberculosis

Era mucho mejor cuando sólo me interesaban sus cuerpos, su sudor y su rimel corrido

Recorría las calles de Barcelona

Trastabillaba por el barrio gótico

Las desvestía en las bancas de las plazas de Gràcia

Besaba sus alientos de alchoholes de Heineken y luego las llevaba a mi cuartito

De Cornellá de paredes anarajandas y follaba o cogía con ellas

Con miedo a venirme muy rápido

En ese tiempo todos los ruidos se revolvían dentro de mí

Formaban costras y las costras supuraban Pero el dolor

No era tan intenso como ahora

Como este pálido ruido de máquinas

En ese tiempo yo abordaba todos los trenes y me moría a cada segundo

Y quería ser escritor

Me pasaba las tardes masturbándome y llenando pagina tras página tras

página tras página tras pagina  oyendo las visiones de

La gentes que caminaban por Kalverstraat o navegaban los canales de Amsterdam

De los que dormían bajo cartones en la plaza mayor de Madrid

O se metían a mi máquina de escribir (había comprado una  muy vieja que apenas servía)

en mi otro cuartito cerca de la Sagrada Familia

Querías ser escritor    Era todo lo que quería

En esos días había leído demasiado a Keruack

Deseaba abordar trenes Desaparecer en todas las mujeres

Entre sus cabellos como de holanes Entre sus perfumes, sus humos y esperanzas

Entre sus pieles blancas Sus sonrisas alemanas  Sus pezones italianos Sus pubis

rubios     temerosos     delicados

Entonces tomé un autobús que bajó

Y luego un barco

Después de dos horas llegué a África

Tanger y Borroughs y sus pensiones de mala muerte

Con sus paredes pintadas de verde alberca

Sus escaleras de pescado podrido y viseras de gato

Sus cafes Sus tés de menta La avenida Montar Hardan y el cuaderno negro

Donde escribía cuando llegaba a la pensión

Luego de ver caer el sol y  sus coronas doradas sobre el mediterraneo

O el Atlántico

En ese tiempo no sentía este dolor

Las astillas no llegaban todavía hasta mi pierna

creía que podía llenarlo todo  (el mundo Tánger  Fez)

De lugares comunes y frases increíbles

De historias de amor…

En Marrakech conocí a una chica que se llamaba Aïcha

Trabajaba en una fábrica de pantalones Tommy Hilfiger

Leía una edición diminuta del Corán y decía que le gustaban las telenovelas mexicanas

En ese tiempo tenía todos los ruidos revueltos Todas las calles del mundo

Todos los ojos de todas las mujeres que había visto     en mi corazón

Y me hacían seguir  Querer reventarlo todo

Miraba por la ventanilla del tren:   a veces los cristales estaban rotos

Subía el volumen de mi Walkman y escuchaba a Bono decir  “…love is not the easy thing…
The only baggage you can bring
Is all that you can’t leave behind…

Pensaba en mi vida En los distantes días que se abrirían como flores

Que partirían hacía cientos de lugares como las grietas

Los pedacitos del cristal por donde veía el paisaje

En el tren Entre Kenitra y Casablanca vi  a una chica de cabellos ondulados como olas

Pero oscuros y llenos de desierto Vestía bien y hablaba francés

Usaba pantalones de mezclilla y había estudiado la universidad

Tenía unos labios finos donde la luz se partía en mil astillas

Me hubiera gustado hablarle  Decirle que la amaba Que no quería nada más que

Morderla y sentir la carne de sus boca entre mis dientes

Decirle que la amaba Que ella era la única mujer de todas a las

Que hubiera querido besar o  tocar sus estómagos

Después habría querido viajar con ella de la mano Y hacerle

Saber que el futuro no significaba nada Que el dolor que sentiría descender sobre

una de mis piernas como una pesada gota de plomo

No significaría nada

Si ella estaba junto a mí.

Este poema es un tributo a Prosa del Transiberiano de Blaise Cendrars

Pásalo Si te sirvió, muévelo
Escribió ElAletz Escritor. Aprendiz de boxeador. Bellako onírico. Punk imaginal.
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