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El Aletz

Escritor. Aprendiz de boxeador.
Bellako onírico. Punk imaginal.

Blog 20 de febrero · 3 min

The polaroid Kid

Cuando tenía catorce años se subió al coche de una de sus amigas. En el asiento de atrás, junto a él, había una vieja cámara. Su amiga le dijo que si quería era suya, que se la reglaba. Mike Brodie le dijo que sí, sopló sobre ella para quitarle el polvo y cuando se bajo se fue a comprar un rollo y empezó a tomar sus fotografías... <a class="continue-reading-sm" href="https://www.diariodeunchicotrabajador.com/2011/02/the-polaroid-kid/"/>sigue leyendo</a>

Cuando tenía catorce años se subió al coche de una de sus amigas. En el asiento de atrás, junto a él, había una vieja cámara. Su amiga le dijo que si quería era suya, que se la reglaba. Mike Brodie le dijo que sí, sopló sobre ella para quitarle el polvo y cuando se bajo se fue a comprar un rollo y empezó a tomar sus fotografías.

Cuatro años después dejo su trabajo y su escuela y se fue a recorrer el país en tren, porque, desde hace mucho tiempo había soñado con eso (por su novia, una punk resplandeciente, que brillaba como todas las cosas oscuras del mundo, con esos tintes rojos de dolor y peligro). Al final, su no novia no estaba lista todavía, y Mike se fue solo, se subió a un tren como los viejos vagabundos del dharma, los viejos vagabundos que recorrían la gran noche americana cons sus bultos de sueños, de sudor rancio, de agotamiento y santidad, que vomitaban y lloraban en cada página de las novelas de Kerouac; los hermosos vagabundos famelicos de cuyos pantalones, duros como el cartónm goteaba tristeza y amor, y locura y deseo de ver todo y oír todo y sentir todo al mismo tiempo.

Mike sacó la vieja camara que le había dado su amiga (una polaroid) y empezó a disparar a los compañeros que se encontraba en sus viajes, a los nuevos vagabundos que dormían en los trenes y aguardaban a que las máquina reducieran sus marcha en los cruces de vías para saltar a sus vagones y acurrucarse ahí; los chicos que habían escogido esa vida por gusto, y que tenían celulares para comunicarse entre ellos y páginas de myspace.

De algún modo las fotografías de Mike llegaron a internet y, después de algún tiempo, la gente se empezó a  fijar en ellas. le apodaron el Polaroid Kid  y le organizaron algunas exposiciones en varias ciudades. Luego la Polaroid descontinuó el film que utilizaba para sus fotos y se tuvo que pasar a 35mm.

Lo último que supe de él fue que había dado una exposición con las fotos que pongo aquí y, que, según sus propias palabras, en algunos años, cuando su papá saliera de la carcel, pensaba saltar con él a un tren, y hacer un recorrido juntos, tomando fotos del mundo.

Él es el de la foto que ilustra la entrada, ahorita tiene sólo 26 años y en esté momento, quizas, mientras yo escribo estás líneas, esté arrullandose con el pesado ritmo  del ferrocarril, brincando en un rincón de un vagón oscuro, junto a sus amigos.

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Escribió ElAletz Escritor. Aprendiz de boxeador. Bellako onírico. Punk imaginal.
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