Sleeping
Con cuidado desprendo el vestido de tus hombros, lo saco por encima de la cabeza, te pongo un playera y te cubro con la colcha. Me desvisto también y me deslizo despacio bajo ella hasta que mi cuerpo se encuentra con el tuyo. Apago la luz de la lampara y te abrazo. Me quedo con los ojos abiertos, sin poder dormir, respirando tu perfume... <a class="continue-reading-sm" href="https://www.diariodeunchicotrabajador.com/2010/07/sleeping/"/>sigue leyendo</a>
Tienes los párpados hinchados, rojos, brillantes.
Es la última vez que duermes aquí.
Te quedaste dormida hace un momento, después de llorar.
Con cuidado desprendo el vestido de tus hombros, lo saco por encima de la cabeza, te pongo un playera y te cubro con la colcha. Me desvisto también y me deslizo despacio bajo ella hasta que mi cuerpo se encuentra con el tuyo. Apago la luz de la lampara y te abrazo. Me quedo con los ojos abiertos, sin poder dormir, respirando tu perfume.
Debes estar soñando. Acerco mi cabeza a la tuya como si intentara meterme dentro y a traves de un muro ver los sueños que de pronto, por una estupidez de la que no debiste haberte enterado, me parecen tan lejanos como los de cualquiera.
Imagino que sueñas con tu vida a partir de mañana, con la forma en la que veras las cosas, sola, como si te hubieras quitado un peso de encima y vieras el mundo de todos los días (el Hansard café, la oficina, la universidad) más vivos, coloreados por tonos extraños, completamente nuevos.
La canción de la semana, Sleeping, de Glen Hansard.