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El Aletz

Escritor. Aprendiz de boxeador.
Bellako onírico. Punk imaginal.

Blog 2 de abril · 7 min

¿Escribo onvrez u hombres?

¿Se pude disentir de un movimiento con el que estás de acuerdo? ¿Hay espacio para que las palabras de ambos “lados” valgan? ¿Se puede cambiar sin odio y rabia?… no son preguntas retóricas, la neta no sé la respuesta.Una imagen, o a lo mejor un recuerdo, me llega una y otra vez: el del “compañero”…

¿Se pude disentir de un movimiento con el que estás de acuerdo? ¿Hay espacio para que las palabras de ambos “lados” valgan? ¿Se puede cambiar sin odio y rabia?… no son preguntas retóricas, la neta no sé la respuesta.
Una imagen, o a lo mejor un recuerdo, me llega una y otra vez: el del “compañero” que lucha por un mundo mejor, con menos injusticia para las clases explotadas. Este compañero descubre actitudes culeras, manchadas, de algún dirigente, o simplemente, no está de acuerdo en todos los detalles, todos los matices de la doctrina ideológica, aunque sí en lo principal. Este compañero se lo comenta a otros compañeros de lucha, que inmediatamente lo callan, lo amenazan con correrlo o lo corren o en público lo exhiben como traidor al movimiento porque debe de estar 100 de acuerdo, o porque él quién es para opinar si es un guerito de clase media privilegiada y por eso no entiende. Lo corren porque él nunca ha sido oprimido y no entiende y no puede cuestionar.
Hay que estar todos juntos, hay que jalar parejo para el mismo lado por qué sino la fuerza se diluye. O sea, hay que pensar todos igual para lograr un cambio.
Y el cambio se logra, o bueno, por lo menos, el cambio de quien tiene el poder. Se instauran otras ideologías y el abuso, de otra forma, continua.
No me cabe duda de que sí, mientras más piensen lo mismo, mejor jala el movimiento. Me parece obvio. Se necesita unión para tener fuerza y movernos. Pero… ¿podrá haber otra forma? ¿Podrá lucharse por un cambio sin que todo sea en blanco y negro?En este momento creo que no. Me gustaría pensar que es posible, pero no sé si es sólo un ideal romántica de como me gustaría que funcionara el mundo.Lo digo por muchas cosas. Por los cambios políticos en el país, por un chingo de conocidos bien izquierdistas que luchan por abolir la explotación del hombre y en sus familias son unos culeros explotadores, y por mi reciente miedo a publicar cualquier cosa sobre el movimiento #MeToo escritores, músicos, etc. Por intuir que, en cuanto abra la boca, a menos que no concuerde 100% con la ideología que es la fuerza del movimiento, que hasta no me diga onvrez y exprese mi incondicional apoyo a las bases ideológicas, hasta que no me avergüence por ser hombre, me van a decir que soy un pinche machito, que estoy opacando al movimiento, que tenía que venir un macho a meter su cuchara y tomar protagonismo.
Pero ayer fue un día muy triste para mi. Por la muerte de Armando Vega Gil, a nivel personal, por lo mucho que su arte, música, libros, me acompañó en la vida y, por algunas reacciones de algunas mujeres y algunos hombres (específicamente digo algunas y algunos, por que la gran mayoría no está en ese caso), que dicen estar felices por que hay en el mundo un acosador menos y usan hashtags del tipo #unomenos, de eso creer en la pena de muerte no veo ninguna diferencia) hombre muerto no mata no viola, o que en vez de tener tantita pinche compasión por un asunto complejo y tratar de entender desde la empatía, dejan que lo primero que salte, siempre, sea el dogma inteligente, infalible, de la ideología.
Yo en ningún momento creo que el suicidio de Armando anule o reste validez a todas denuncias y lo que expone #MeToo. Ni tampoco lo defiendo; el lado que me tocó conocer del él fue pura luz, pero sé que que todos tenemos el otro lado y que en ese lado puede pasar cualquier cosa.Y también creo firmemente que la energía del movimiento #Me Too es necesaria y que está moviendo lo cimientos. Casi el 80% de mujeres que conozco, amigas, familiares, ha sido ya no solo acosada, sino abusada sexualmente en algún momento de su vida. Sólo acosadas, el 100%. Y que esa rabia y ese dolor y esa injusticia es de todos, y que esa rabia no siempre se manifiesta de formas finas, sino toscas, y que en esa tosquedad no todo es perfecto. Y que a pesar de la tosquedad se avanza. Y que es mucho más lo positivo.
Dentro de esto mismo, reconociendo que ante no haber otros medios seguro y confiables de denunciar y protegerse, esta es la solución que se encontró; pero no puedo dejar de decir que también me parece brutal que con tal de no restar fuerza al movimiento no se puedan cuestionar las formas, los procesos de anonimato, los protocolos, la integridad personal de llos líderes que coordinan. ¿Podrá encontrarse otra forma?¿A lo mejor es la única y con tal de cambiar y que las mujeres no sufran ese tipo de violencia es un pequeño precio que hay que pagar? Como decía Tyler Durden, si quieres hacer omlet tienes que romper algunos huevos… si quieres algo más justo, tienes que cometer, inevitablemente, injusticias, ¿quieres hacer la revolución? Va a haber muertos.
Yo crecí y fui educado siendo “deconstruido”, principalmente por mi mamá, que ya andaba en el feminismo del duro y la visión de género desde ese entonces. Fui educado en la creencia de que era malo ser hombre, que los hombre violentaban y, casi casi, eran armas andantes a punto de explotar, y que entre menos expresara mi parte masculina, mejor; así me la fui llevando, siempre con miedo a que insinuarle algo a una chava fuera tomado como acoso. Me costó mucho conectarme con mi deseo porque en mi mente siempre estaba la ideología ¿le estará gustando? ¿no estaré abusando de ella? ¿en verdad estás segurisísima que si quieres? ¿no te lo estoy imponiendo?¿ estas segura que sí quieres besarme, no te engañé para que aceptaras?
Por supuesto, no soy víctima de mi mamá ni de esa ideología; algo en mi necesitaba engancharse a esas ideas, que por otro lado, dejaron muchas cosas positivas en mi vida y me hicieron un hombre más sensible (creo).
Pero por todos estos matices no soporto que algunas mujeres nos incluyan a todos en el mismo saco: las generalizaciones, el decir onvrez, pobres onvrez. El referirse a un solo género como el culpable del machismo me parece facista y absurdo. Parece obvio pero, no todos los hombres somos iguales, no todas las mujeres son iguales, no todos los machos son iguales, no todas las feministas son iguales. Entiendo que este tipo de reacciones de algunas mujeres, no surgen de la nada, surgen del dolor y la rabia por la opresión, ¿pero no crean más odio, más opresión?
¿Cómo podemos como hombres incluirnos en esta lucha? Y más importante ¿Podemos incluirnos desde nuestra visión de hombres que es, por fuerza, una visión distinta porque hemos vivido el machismo de otro modo?
¿O no podemos? ¿O mejor no disentimos y nos llamamos a nosotros mismos onvrez para que las cosas avancen sin que estorbemos?
No sé.
Está chido pensar que habría alguna forma. Que esta es una lucha de todas y todos y que al ser de todos y todas va a haber diferencias de pensamiento. Y que esas diferencias van a sumar y no ha restar.
Pero igual y son sueños guajiros. ¿Se podrá? ¿De plano no?
Nuevamente no son preguntas retóricas. Ayúdenme a contestarlas.

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Escribió ElAletz Escritor. Aprendiz de boxeador. Bellako onírico. Punk imaginal.
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