Greta y Cassius
Hace poco dos de nuestros perros murieron. Greta y Cassius. Greta llegó primero a la casa, hace más de dos años: andaba dando vueltas en el jardín de la unidad, cómo autista; no le hacía caso a nadie y no se dejaba acariciar. Ya estaba muy viejita, y además de sorda tampoco veía muy bien...<a class="continue-reading-sm" href="https://www.diariodeunchicotrabajador.com/2010/09/greta-y-cassius/"/>sigue leyendo</a>
Hace poco dos de nuestros perros murieron. Greta y Cassius. Greta llegó primero a la casa, hace más de dos años: andaba dando vueltas en el jardín de la unidad, cómo autista; no le hacía caso a nadie y no se dejaba acariciar. Ya estaba muy viejita, y además de sorda tampoco veía muy bien, así que sólo se acurrucaba en algún rincón y se quedaba ahí, toda mojada (estaba lloviendo mucho en esa época). Mi mamá la convenció para que se subiera a la casa dándole una quesadilla. En cuanto a Cassius, desde que llegó ya estaba muy enfermó, tenía un tumor (parecía un racimo de uvas negras, podridas) colgándole del pecho y cáncer en los pulmones.
Cassius
El corazón de boxeador de mi perro late apenas.
Echado en su cama
respira el resto de su vida.
Ésta pasa a través
de los pedacitos de dientes,
(granos de sal amarillos
salpicando sus encías)
y llega hasta sus pulmones,
los mismos que se han alzado y hundido
a lo largo de calles cenicientas,
de días largos como sacos de tristeza:
Vagar solo, sin amo,
buscando restos de comida.
Ahora, tendido junto a mí,
respira, y el aire susurra y se esconde
detrás de los grumos de cáncer de su cuerpo.
Pronto se irán sus células enfermas
y su cara chata recortada por los años,
y no quedará nada
de este momento,
en que lo veo dormir.