Luciérnagas
Las luciérnagas aletearon prendiendo sus cuerpos luminosos. Pasaron junto a mí como un enjambre de luces y se internaron en el bosque. Las seguí a donde descansaba el esqueleto del viejo tren; los vagones destacaban entre las sombras manchados por la luz de las estrellas...<a class="continue-reading-sm" href="https://www.diariodeunchicotrabajador.com/2010/06/luciernagas/"/>sigue leyendo</a>
Las luciérnagas aletearon prendiendo sus cuerpos luminosos. Pasaron junto a mí como un enjambre de luces y se internaron en el bosque. Las seguí a donde descansaba el esqueleto del viejo tren; los vagones destacaban entre las sombras manchados por la luz de las estrellas; los cubría un traje blanco, de polvo. Frente a ellos descansaba un álamo de gruesas raíces que sobresalían de la tierra. Me senté en ellas. Esperé. Contemplé el tren y la cálida noche girando entorno al mundo. Con la cabeza llena de tinta, saqué un cuaderno de mi mochila y empecé a escribir.