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El Aletz

Escritor. Aprendiz de boxeador.
Bellako onírico. Punk imaginal.

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Blog 29 de julio · 2 min

Tim Burton y el monstruo que todos llevamos dentro

¿Si pusiera dentro de un saco mi timidez, la incomodidad, la manera en que mi cuerpo se agacha y retuerce cuando me rechazan, los deseos más asquerosos (esos que se escurren de la nariz como filamentos marrones, fosforescentes), los pensamientos grasosos que quieren arrastrarse sobre las personas y poseerlos, manipularlos, someterlos, y los mezclara con unas cuantas cucharadas con una botella original de "imaginación Tim Burton", qué clase de monstruo saldría? <a class="continue-reading-sm" href="https://www.diariodeunchicotrabajador.com/2011/07/tim-burton/"/>sigue leyendo</a>

¿Si pusiera dentro de un saco mi timidez, la incomodidad, la manera en que mi cuerpo se agacha y retuerce cuando me rechazan, los deseos más asquerosos (esos que se escurren de la nariz como filamentos marrones, fosforecentes), los pensamientos grasosos que quieren arrastrarse sobre las personas y poseerlos, manipularlos, someterlos, y los mezclara con unas cuantas cucharadas con una botella original de “imaginación Tim Burton, qué clase de monstruo saldría?

Yo sería un gusano inmenso, gordísimo, con masas y masas de carne formando llantas llenas de venas multicolores. Me arrastraría muy lento y tendría unos largos, amarillos y oxidados colmillos de morsa y una pequeñas manitas, tipo tiranosaurio rex, que me servirían para arrancar frutos de los árboles cuando me pudiera enderezar. Dejaría una estela de sangre negra pegada al pavimento y, en determinados días, bajo el sol o si me acercaran una lámpara de luz negra, podrían ver a través de mi carne un montón de pensamientos desordenados, de suspiros echados a perder y a un ejercito de pequeñas ratas cafés peleándose unas contra otras, intentando succionar con sus trompas el jugo de las pocas frutas que llegarían hasta ellos. Además, sólo dentro de mi cueva, me aficionaría a pincharme la carne para disfrutar de ese exquisito olor que saldría de mis poros – ¡mi único placer!- : una combinación muy dulce de duraznos podridos y aliento de hocico de perro.

Hace un par de semanas, con mi pesado cuerpo, me abrí paso entre los centenares de monstruos que abarrotaron la sala de exposiciones del LACMA, en un gran y ordenado museo, no pensado para creaturas como nosotras. Me reconocí en todos los dibujos, borradores, storyboards, esculturas y cortometrajes de  Tim Burton, el artista Californiano, nacido en Burbank en 1958. ¡El lugar era un infierno! Todos intentaban disimular pero la peste de sus corazas agrietadas y sus bigotes rancios, hechos de insectos, llenaban el aire del lugar y se reflejaban en los muros de museo.

Escribió ElAletz Escritor. Aprendiz de boxeador. Bellako onírico. Punk imaginal.
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